21.5.12

Antes



Somos el recordatorio de sus fallas, de sus frustraciones, de su mortalidad. Cargamos sus cruces y nos reprochan el sacrificio: la culpa se expía practicando exorcismos. Un Padre Nuestro, diez Ave Marías y una plegaria muda por los años perdidos. 

Hablan de egoísmo y vanidad mientras sus lenguas caen al piso; hace mucho que sus guerras quedaron igual de vacías que sus almas. Nos tienen miedo aunque no deberían. No entienden de espirales.