11.11.11

Día 25: Una canción que te haga reír


1. (Supongo que) a todos nos gusta reír, aunque no todos reímos por lo mismo y muy pocos podemos hacer reír a otros pocos y nunca a todos.

2. El oficio del payaso es muy ingrato. Todo lo contrario a una ciencia exacta, provocar una carcajada jamás es asunto de fórmula y técnica. Existen, claro, recursos, herramientas, tiempos, espacios y temas más favorables que pueden facilitar el proceso, pero la tarea del bufón depende completamente de sus instintos y su experiencia: los ingredientes se mezclan sin receta, apelando a suposiciones sobre el público y su paladar humorístico. Si el platillo final fracasa, el silencio y los juicios castigarán al payaso, si triunfa habrá risas y aplausos como recompensa; vitoreos inconscientes de la precisión y el esfuerzo que se requiere para explotar el humor, porque hacer reír debe ser muy fácil.

3. Alguna vez leí que en tiempos de reyes el bufón cumplía también con una tarea política. Un hombre poco agraciado y fuera de cualquier estándar que era el único capaz de romper el protocolo de la corte y ridiculizar el sistema: cruzar los límites a través de la broma, dirigirse al rey como nadie más podía, hacerlo reír y darle, a través de su acto, distintas perspectivas sobre su monarquía. El bufón tenía el privilegio de expresar sus descontentos, pero debía tomar todas las precauciones en sus formas; no he leído más al respecto, pero seguro que a más de un chistoso lo mandaron colgar por no hacerle gracia a Su Majestad.

4. Es que provocar la risa es un asunto peligroso, incluso en la actualidad. Corrijo: Sobre todo en la políticamente correcta actualidad. Dejando a un lado el silencio o los abucheos de una broma que no funcionó, el bufón moderno se expone a la censura, al rechazo público, al boicot mediático, a las demandas por difamación, a las amenazas de muerte y, hace no tanto tiempo, a la cárcel por cruzar la línea e ir más allá de lo esperado.

5. ¿Pero dónde queda la línea? ¿Quién la dibuja? ¿Quién la mueve a su gusto? ¿Y por qué no debería yo cruzarla? Lenny Bruce alguna vez dijo que si a Jesús lo hubieran matado hace veinte años, todos los católicos usarían sillas eléctricas en el cuello en lugar de crucifijos. ¿Cómo podía este hombre atreverse a señalar las similitudes entre Poncio Pilato y la pena de muerte, entre los cristianos actuales y los judíos de hace mil novecientos años, entre Cristo y un criminal? El comediante fue arrestado en cinco ocasiones y en 1964, tres jueces lo encontraron culpable por obscenidad y lo enviaron a prisión; Bruce tuvo la oportunidad de apelar su sentencia y salir libre provisionalmente, pero fue vetado en casi todas las ciudades de Estados Unidos por miedo a más demandas y murió dos años después sin que su caso fuera resuelto. A pesar de que los cargos en su contra tenían más que ver con malas palabras y temas inapropiados que con comentarios políticos, Lenny Bruce ilustra perfectamente los peligros de bromear con las buenas consciencias de la sociedad.

6. Ya se había dicho que no se puede hacer reír a todos, pero no se ha advertido que aquellos que no rían contigo harán todo por callarte.

7. Entonces, el payaso debe cuidarse de no ofender a su público. El problema es que en la doble moral actual no hay tema que no resulte ofensivo en las manos de un comediante. Los negros, los judíos, los homosexuales, Hitler, las mujeres, los parapléjicos, los retrasados mentales, los asiáticos, los migrantes ilegales, los niños, los cristianos, los políticos, las adolescentes embarazadas, el terrorismo y las estrellas de Hollywood: todo bufón moderno tiene que cuidar sus palabras cuando habla de estos sujetos. Porque la sociedad puede, en sus prácticas comunes, violentar y abusar de todos ellos sin ningún cuidado, pero el que señala esas faltas, el que se burla de la incongruencias, el ridiculiza nuestros rituales siempre es el transgresor, siempre es el culpable.

8. El pecado del comediante es no poder disimular el dolor como el resto de sus contemporáneos: meter el dedo en la herida y recordar lo que el resto pretende olvidar. De ahí los tomates y las lechugas. ¿Pero por qué no paras? ¿Por qué no te quedas dentro de las líneas, inflas globos y te golpeas con martillos de plástico? Si vives de la risa, ¿por qué no buscas la broma sencilla e inofensiva que resulte en una carcajada masiva, libre de controversias? La respuesta corta es: porque no puedes.

9. La respuesta larga la da Joan Rivers - en mi opinión, la mejor comediante viva - que el año pasado lanzó un documental que exponía sus dificultades como una comediante de más de 70 años (y cirugías plásticas) que aún quiere conseguir trabajo. El filme muestra a la señora Rivers como un ser completamente diferente al que se ve en el escenario; lejos del micrófono ella es introspectiva, insegura, neurótica y está en perpetuo descontento con el mundo. Como todo payaso, ella jamás siente ser parte de la sociedad; entiende sus dinámicas y sus reglas pero se niega a aceptarlas y por eso se sabe excluida, apestada, fuera del estándar: un fenómeno digno de un circo. Ella no puede lidiar con sus emociones de la misma manera que el resto, entonces las convierte en bromas y pide a su público que se ría de su fealdad, de su vejez, de sus fracasos, del suicidio de su marido y del resto de sus tragedias. Las carcajadas la complacen, por pocos segundos la engañan y la hacen sentir aceptada, incluída; alivian su dolor y le permiten controlar su ira un día más.

10. Porque ella misma lo dice "la ira alimenta a la comedia". El bufón se burla de lo que odia: del mundo al que no pertenece y no puede controlar; de él mismo por no poder ser parte de lo que aborrece, por no poder ser como el resto; de todos los miedos y traumas que no le permiten estar entre el público y, sobre todo, del coraje que le genera buscar, a través de la risa, la aprobación de todos los idiotas, corruptos, vanidosos y egoístas: de todos los perfectos que ahora lo ven parado con un micrófono y esperan su próxima frase. Y esperan reír o destruir.

11. Pero la venganza perfecta es hacerlos reír. Es una misión suicida y él no puede parar.



Regina Orozco, Tlacoyo con co-k lait


P.D. El hambre en el mundo es por tanta dieta.


3 quieren ser Elvis:

dayanna* dijo...

Jajajajaja tu última frase es la onda.

Tu escritura es exquisita, debo confesar que te envido.

¿Por qué enumeras tus párrafos?

Beto dijo...

Es un chiste privado. :)

dayanna* dijo...

¿Desde cuando tienes privacidad sin mí?

 
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