Día 24: Una canción para tu funeral
Desde el principio me molestaron tus respuestas; te alejabas cuando pretendía acercarme, tirabas cuando yo aflojaba, divagabas ante mi seguridad y te animabas con mi fastidio. Se podría decir que todo era parte de tu encanto: jamás me dabas lo que yo pedía. Y yo, como buen niño mimado en perpetua insatisfacción con lo que tengo, adoraba el reto de tu absurdo: el juego de contradicciones que siempre me dejaba hambriento. Excitado.
Moons and junes and ferris wheels, the dizzy dancing way you feel
As every fairy tale comes real: I've looked at love that way
Quisiera poder decir que, con el tiempo, la dinámica me aburrió; que crecí y me cansé de la constante negativa, que me busqué mejores obsesiones, que te despintaste y te cambié por otro juguete. Y eso intenté - intento - hacer.
El problema es que parte de tu talento es estar siempre presente, sobre todo cuando busco tu ausencia. Pareces saber cuando estás peligrosamente cerca del olvido, cuando llevo meses sin pensar en ti y entonces apareces en anuncios de shampoo, en conversaciones casuales con viejos extraños y en el calendario al que siempre olvido cambiarle la fecha; estás a punto de irte y regresas para que te recuerde hasta con la pinche llave de agua que gotea en mi jardín.
Últimamente apareces presumiendo heridas, mostrando las injusticias del tiempo y unos cuantos golpes bajos del destino que, la opinión pública dice, deberían hacerme sentir victorioso y darme cierta sensación de cierre. Pero ni eso. Verás, yo hace tiempo que no te deseo ningún mal; hace tiempo que no te deseo absolutamente nada. Tus caídas podrían haberme dado placer hace unos años, pero ahora sólo me incomodan: ahí estás, revolcándote en la mierda de siempre, ahogándote bajo tus ruinas y yo sólo quiero que desaparezcas.
Y me siento culpable y, de nuevo, insatisfecho. Hambriento, pero no excitado. Porque sigues sin darme lo que te pido, sigo sin poder controlarte, sin conocerte del todo. Eres el juguete roto que mis padres debieron regalarme para Navidad cuando tenía ocho años; de haber conocido tus fallas entonces, quizás ahora sabría apreciar las virtudes que ofrecen en los otros estantes de la juguetería.
Intento hacer las paces con todo mi berrinche e imaginarme un mundo donde siempre estés presente de una u otra manera. Decido hacerme el maduro y llevar con civilización nuestra condena: me convenzo de leer y responder uno de tus correos que, en su tiempo, ni siquiera quise abrir. E intento escribir con cordialidad, afecto y sinceridad; tecleo reflexiones y dejos de sabiduría que no me van; le pongo un tono épico a nuestras derrotas y derramo nostalgia y angustia adolescente en cada párrafo...
Imagino tu respuesta, y eso es todo lo que puedo hacer porque, en tres semanas, no he recibido ninguna. Otra de tus putadas para hacerme perder el control.
But now it's just another show, you leave 'em laughing when you go
And if you care don't let them know, don't give yourself away
Pero jamás me ha pasado por la mente que quizás yo también te decepciono, que yo tampoco te di las respuestas que tú pedías porque ni siquiera me molesté en entender tus necesidades. El juego era poseerte, definirte: conquistar y dominar todo lo que tú me negabas. Entenderás que en mi estrategia - o lo que a mí me gustaba llamar relación - tus deseos no cabían; los deseché para hacerle espacio a mi ego, el segundo al mando en esta aventura.
Antes te quería y pensé que sentirlo y enunciarlo sería suficiente; ahora no te quiero e imagino que, con desear que te marches, te irás. No me gustan las grandes declaraciones. Me da miedo dar grandes pasos, me aterran las consecuencias de mis acciones y tus contradicciones, por lo tanto, me resultan bastante cómodas. Porque así puedo culparte de todo. Porque cuando mis juguetes vienen con daños de fábrica los regreso a la tienda. Pero, de nuevo, ni eso.
Espero que tú me declares algún día tu más grande decepción. Espero que me reclames todo lo que no hice y me grites tus rencores para yo poder descargar los míos. Espero que seas tú quien te alejes al final. Espero que me des el lugar que yo nunca voy a darte. Espero que respondas y digas lo que quiero. Porque hace mucho que apestamos a muerto y yo no puedo enterrar el cadáver.
I've looked at love from both sides now
From give and take and still somehow
It's love's illusions I recall
I really don't know love at all
Both sides now, Joni Mitchell

3 quieren ser Elvis:
Lo peor de los juguetes es que siguen otorgando algún tipo de diversión/entretenimiento inclusive cuando sus fallas y defectos ya son más que evidentes.
Por otro lado, en tu funeral seguro terminará sonando el aserejé. Espero que sea pronto.
Saludos, Beto. Bien chingones tus escritos, como de costumbre, snif.
Día 25 ¡YA!
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