25.7.11


Día 19: Una canción de tu álbum favorito




Ten tiny love stories (2002), Rodrigo García


Digamos que quieres querer. ¿A quién? A nadie en particular, aunque tampoco a cualquiera; pero su rostro es borroso, sus rasgos se te confunden y sus virtudes te parecen irrelevantes. Quieres querer para entender, para experimentar, para completar, para terminar y, con esos propósitos, el sujeto de tu afecto es lo menos importante, porque la persona por principio es un rol, una máscara: un medio para llegar a tu fin.

Desde el inicio violas, abusas del otro en tu búsqueda. Querer para ti inicia con el despojo de toda identidad, la negación de la individualidad para construir una nueva realidad. Y no te detienes. Destruyes un alma y comienzas a construir una historia; el error es que construyes sin planos, sin una idea exacta de a dónde vas porque te falta la experiencia, todo esto te resulta nuevo y abrumador. Sin guía, vagarás por tu obra negra, buscando respuestas inmediatas porque la impaciencia te define.

Dudas y así comienzas a terminar. Porque para toda interrogante existe una solución, pero toda solución implica un compromiso: ceder y esperar lo mejor. Pero te falta fe y nunca has estado dispuesto a dar lo que pides. De pronto se te ocurre que como has borrado, puedes ser borrado, que tus abusos y violaciones también pueden ser usados en tu contra, que tu rol puede cambiar, que también puedes ser un medio. Y ceder es eliminarse. Y retroceder es fallar.

Digamos que quieres querer, pero imaginas que amar es un acto de canibalismo; ¿si dos se hacen uno dónde quedan las mitades que sobran? Triunfan la inmadurez, la duda y el miedo y terminas. Queda lo que sigues queriendo, pero no entiendes cómo conseguir. Queda esperar e intentar aprender de tus simulacros. Quizás la próxima.




I can't use what I can't abuse
And I can't stop when it comes to you
Garbage, Vow


 
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