Día 11: Una canción de tu banda favorita
Yo ayer cené con mi banda favorita, con eso me refiero a lo que otros (más cursis que yo) llaman familia urbana; ese grupo de amigos con los que formas un hogar lejos del hogar.
Pensándolo bien somos bastante parecidos a una familia: No sabemos guardar secretos, nos metemos en la vida del otro sin permiso, nos comunicamos a través de la pasivo-agresividad y la burla y convertimos cualquier reunión en un festival de gritos y dramas al más puro estilo de Brothers & Sisters. ¡Una chulada!
Y si yo ya tengo una familia de sangre que le tira a todos esos conflictos y a la que tengo que aguantar a fuerzas, ¿para qué me ando buscando otro grupo de amigos con la misma dinámica? Quizás es por las pláticas, los temas de conversación que a nadie más parecen interesar y las bromas internas. Quizás es la historia en común, el tiempo que se convierte en costumbre. Quizás es que debajo de las burlas, las intrusiones y los dramas, hay cariño verdadero y un apoyo constante. Quizás es que siempre me he sentido un observador en la vida, un extranjero que experimenta, registra e interactua, pero no pertenece a nada y con ellos siento que pertenezco y soy parte de algo. Quizás es que hay pocas personas que me entiendan de esa manera. O quizás es que soy un masoquista crónico que disfruta de coleccionar gente que le complique la vida. Yo me quedo con la última opción.
Yo ayer cené con mi banda favorita, con mi familia urbana. No estaban todos los integrantes, porque últimamente es difícil sentar a todos en una misma mesa, pero la sensación siempre es similar; la conexión no cambia. Aunque, probablemente con el tiempo nos movamos más allá de las cenas y el poker y las pláticas y los viajes y las críticas y las fiestas y lo conflictos y las bromas privadas. No soy ingenuo, sé que el tiempo y las probabilidades están en nuestra contra y tal vez crezcamos tanto que nos convirtamos en desconocidos dentro de 20 años. Lo único que puedo esperar es que la conexión siga ahí y la sensación de pertenecer sobreviva a los cambios. Y tal ves ni eso.
Porque Blondie cantando Sunday Girl no es lo mismo en 1979 que 20 años después en una gira de reunión. Se nota el paso del tiempo y los desgastes, grietas y kilos de más que vienen con éste. La clave está en poder ver más allá de eso; dejarse llevar y descubrir que...
P.D. Oficialmente mi banda favorita es The Cranberries, pero a esos ya los había puesto y hoy andaba de humor para Debbie Harry.
P.D.2 Extraoficialmente mi banda favorita es Los Ángeles Azules.

2 quieren ser Elvis:
Ash! Yo sí casi lloro pero qúé hacer! Seguro que ya estás acostumbrado a que soy muy pero muy sensible y cursi de vez en cuando (pero eso es culpa de Dawson's Creek, Grey's Anatomy y la trova). Loveya!
Awwwwwwww yo también casi lloro y mira que yo no soy conmovible.
=)
Amo q hayas vuelto a escribir, por cierto.
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